jueves, 6 de julio de 2017

Cambios

Qué cosas... me estoy dando cuenta esta semana, en que tras haber cambiado de casa voy, claro, por un camino distinto a la facultad; me estoy dando cuenta digo de lo mucho que llegan a cambiar las especies de pájaro que uno ve, solo con ir por una parte u otra del campus. Veo bastantes menos cosas ahora, me temo, y echo en falta especialmente las avefrías y los alcaudones fiscales, que un poco fueron las especies que me recibieron a mi llegada a Sudáfrica. Pero también habría visto antes los tejedores, que por aquí hay más...

Alcaudón fiscal Lanius collaris. De aquí
Nada, aun a riesgo de decir una perogrullada: está visto que, para ver cosas nuevas, hace falta moverse. Así que me voy de aquí... por dos semanas: mañana por la mañana tomo un avión hacia el noreste, porque nos toca realizar los muestreos de campo de invierno en el Kruger. Datos diversos para las alumnas de máster y grado, y sangre de pajaritos para mí, para que al volver (si los leones me lo permiten, quiero decir) pueda ya encerrarme en el laboratorio de sol a sol (yupi...) y empezar con el grueso del que se supone es mi trabajo principal aquí. Pero entremedias, y para coger ánimos, digo yo que algo de bicherío caerá... a la vuelta nos vemos si Dios quiere.

miércoles, 5 de julio de 2017

“Como siempre”

No recuerdo si en su día, cuando llevaba el año pasado algún tiempo en Francia, escribí una entrada similar a esta; por si acaso no voy a mirar… Llega un momento en la vida de todo español por el mundo en que, por pura necesidad fisiológica, descubre que en clases de idiomas lo machacaron a base de phrasal verbs y verbos irregulares, pero olvidaron enseñarle el vocabulario básico para moverse por el mundo: el vocabulario para indicar cómo quiere uno que le corten el pelo, por ejemplo. Cosa que yo llevo mal incluso en español, porque estoy acostumbrado a ir siempre a la misma barbería (tanto en Orense como en Madrid), donde solo tengo que sentarme y asentir cuando el barbero me pregunta “¿como siempre?” Ya me costó primero encontrar dónde poder ir andando a cortarme el pelo aquí en Bloemfontein, pero finalmente conseguí ayer que me diesen cita para esta tarde en una peluquería de señoras, donde nos miramos con cierta desconfianza mutua, ellas pensando no sé en qué, yo en que “ya verás tú cómo sales de aquí mañana con mechas…”. Y sin embargo, a pesar de que me costó hacerme entender por la chica que me atendió hoy, que tenía toda la pinta de desenvolverse solo en afrikáans, pues me quedé muy contento con el resultado. Y encima me pareció de lo más barato, que era otra cosa que me temía iba a doler, viendo cómo era el sitio… Ea, una pequeña batalla vital resuelta con plena satisfacción. A ver la siguiente.

martes, 4 de julio de 2017

No está hecha la miel para la boca del asno...

 ... pero sí para la del ratel. Hace poco me di cuenta de que el bote de miel que tengo por casa tenía impresa la inconfundible silueta del Mellivora capensis, un mustélido que vive por toda África subsahariana y Oriente Medio hasta la India, famoso porque en algún momento el Libro Guinnes decidió colgarle el exagerado sambenito de "animal más feroz para su tamaño", y por su gusto por la miel, exagerado también por los apicultores de las zonas en que vive, a los que no tiembla el pulso a la hora de dispararles o ponerles cepos o veneno. La etiqueta del bote de miel indicaba precisamente que el producto había sido extraído de colmenares amigos del ratel, aunque dicha "amistad" no implica que se le ponga al bicho mesa y mantel, sino que las colmenas se mantienen lejos de su alcance mediante métodos tan sencillos e inofensivos como ponerlas sobre trípodes. Nada que nos suene raro a los del norte de España, vaya.

Pero el ratel, para los que nos criamos entre libros de animales, es también el protagonista de una historia de esas que, por ser mil veces repetidas, acaban transformándose en ciertas: hay un pajarillo en África, el indicador grande Indicator indicator, que entre sus múltiples características curiosas tiene la de alimentarse casi en exclusiva ¡de cera! No de miel y larvas de abeja como la mayoría de los animales que asaltan las colmenas, no: directamente de cera, hasta el punto de entrar en las capillas de los misioneros de antaño para picar los cirios. El pajarillo de todas maneras se llama indicador, y no cerero, por un motivo aún más sorprendente: porque cuando se topa con un humano y está hambriento, se posa cerca de él. Y si ve que es un misionero simplemente le roba un cirio, pero si no lo que hace el bicho es emitir un canto especial y comenzar a moverse poco a poco, con la esperanza de que el humano lo siga. Si esto sucede, el indicador lo guiará hasta donde haya una colmena protegida en un hueco de árbol o entre peñas, con la esperanza de que el humano, al querer sacar la miel, destruya la colmena lo suficiente como para que pueda él luego comerse la cera.
Esta asociación del indicador grande con los humanos está extendida por buena parte de África, y ha sido suficientemente documentada tanto a nivel científico como en multitud de documentales. Pero como los humanos no dejamos de ser unos recién llegados a este mundo, los científicos supusieron que la costumbre de indicar del indicador debía de haber surgido antes, y el ratel, fuerte y amante de la miel, era el candidato ideal...

De modo que ilustraciones como esta, o historias al respecto, se encuentran en multitud de obras de zoología. Pero nunca veréis fotos o vídeos del asunto porque, hélas!, no tiene visos de ser cierto. Otro mito que se nos cae. No por ello tengo menos ganas de ver un ratel, o un indicador. Y desde luego me muero de ganas de que uno de estos pajaretes me escoja para llevarme de paseo. Solo espero que no sea tras aliarse con un león...

lunes, 3 de julio de 2017

Instalado

 ¡Bueno, pues ya está! Me ha llevado un fin de semana de mover bultos, y de colocar y recolocar cosas en unos sitios u otros, según iba cambiando de parecer; pero ya tengo (tenemos, tendremos) casa nueva, y espero que demuestre ser lo suficientemente buena y agradable como para que dure bastantes meses. Un apartamento bastante nuevecillo, con electrodomésticos que uno no suele encontrar aquí en las casas de alquiler...

... y un soleado balcón (es importante lo del sol ahora en invierno; aquí ninguna casa tiene calefacción, y se nota. Ya veremos en verano...) que permite ver que, solo con cruzar la calle, ya estoy en el campus, así que no es que me haya ido muy lejos...
La ubicación en general es de lo que más me gusta, y me puso muy contento también poder por fin desempaquetar todas las cosas que había traído desde España, y que en su mayoría estaban aún en cajas. Desempaquetar las guías por fin, para no tener que ir tan a ciegas, tanteando por Internet, cada vez que me encuentro con un bicho nuevo... aunque el nuevo de este fin de semana no me costó mucho identificarlo: era un vulgar estornino pinto, descendiente de los que introdujeron los ingleses en Ciudad del Cabo en el S. XIX para que se comiesen las uvas de sus viñedos (evidentemente no para eso, pero es lo que tiene, introducir bichos sin ton ni son). A ver si el siguiente bimbo es un poco más exótico y local a la vez.

PD. Y mientras, allá por casa, la primera cita de cría de picamaderos negro en Galicia...

viernes, 30 de junio de 2017

¡Quién fuera caracol!

 ¡Quién fuera caracol, para venir ya de serie con la casa puesta, y olvidarme de tanta caja para aquí, caja para allá...! Cuando venga Joaquín compartiremos apartamento, que era un poco lo lógico; él anda todavía ahora con los mismos papeleos interminables que me tocó hacer en su día, pero yo me cambio ya mañana, con el inicio del mes, y ya esperemos que no tarde mucho en llegar. Dejo atrás pues la residencia de este mes y poco inicial, pero como ha sido hoy, y no mañana, cuando pude liar a alguien para que me llevase a comprar las cosas que necesitaremos en la nueva casa (sábanas, toallas, cosas de la cocina...), pues de momento lo que he ha pasado es que he añadido mil bultos más a los que yo ya tenía... bueno, a ver si mañana por la mañana no se nos tuerce nada durante el traslado; es aquí al lado al menos, pegado al campus, pero junto a un supermercado, con lo que nos evitaremos los paseos de media hora de este último mes para hacer la compra.

Y lo que no se ve en la foto...
Fue una mañana muy pesada la de hoy, de tienda en tienda dentro del centro comercial, comparando precios; pero al menos vino con su pequeña recompensa: el laguito del jardín añadía un nuevo "hábitat" a mi haber sudafricano (el agua), y con él cuatro aves más a la lista, más algún pato que anadeaba demasiado lejos como para saber lo que era... Ay, ¡qué ganas de salir al campo de una vez, a bichear en condiciones!

jueves, 29 de junio de 2017

Pinceladas de color

"De color", por no decir directamente negras. Van tres conversaciones, oídas más o menos al azar a tres estudiantes. Y ya otro día que me apetezca más daros la chapa me marcaré una entrada sociológica larga...

- "A ver... que yo no soy racista ni mucho menos... pero es que los zulúes... tan subiditos, siempre hablándote en su lengua..."

- (Sobre comer pintada) "Ya (cara de asco mal disimulada, como la que seguramente pondría alguien a quien propusieses hoy en día comer paloma)... No, a ver claro, si aquí también cambia mucho lo que come la gente según las regiones... por ejemplo X, que en su zona comen gusanos" "Buf, ¡y lo buenos que están! Ya te traeré cuando vaya a casa, porque es algo que hay que probar..."

- "... eso, que te doy 20 ahora, y el resto te prometo que mañana sin falta te lo traigo..." "Ya, el cuento de siempre. Si ya sé que no hay que dejarle nunca dinero a los negros, ¡no sé ni por qué te escucho...!"

miércoles, 28 de junio de 2017

Berreas, berridos...

De madrugada, un ruido novedoso desde que estoy en Sudáfrica me despertó: por encima del viento, muy fuerte, se escuchaba el agua golpeando contra paredes y ventanas. A lo largo del día ya han ido desapareciendo del cielo las nubes, y antes incluso se había desvanecido el olor a tierra mojada que me rodeaba al ir a la facultad; pero fue ese olor, el de la lluvia tras muchos días de sol, mezclado con los vaivenes presentes de mi vida laboral, el que me hizo pensar en la berrea de los ciervos, que suele también desatarse tras las primeras lluvias de otoño...
Primero, por lo estadístico. Aunque no trato aquí con ciervos, sino con gamos. O, mejor dicho, con GAMM: los modelos que, tras un poco de investigación y un mucho de romperme la cabeza y desesperarme, decidí que eran lo que mejor me venía para analizar mis datos de termiteros.

Puede que antes de enviar el artículo acabe arrepintiéndome, o puede que a posteriori un revisor, avispado o avinagrado, pida que se analicen los datos de otra manera; pero de momento he aquí lo que he conseguido: una gráfica un tanto fea que indica cómo, a medida que avanza el día, la temperatura interior de los termiteros sube o baja hasta grado y medio, a rebufo de la temperatura exterior...

Esto en cuanto a los gamos. Las ciervas, que no los ciervos, fueron en cambio las que cornearon a media mañana: tras medio año de presentaciones, subsanaciones y deliberaciones, salió hoy publicada la propuesta de concesiones de las Juan de la Cierva. Otro año más, y ya van tres, en que se esfuma esa posibilidad de pasar un par de años en Sevilla. Otro año, y ya irán cuatro, en que lo intentaremos en la próxima convocatoria. Por suerte, la decepción me pilla con trabajo. Que más cornás da el hambre...

lunes, 26 de junio de 2017

Urdiendo una entrada

Se ha quedado el campus medio vacío estos días, pues tras unas semanas de exámenes, y las graduaciones de la semana pasada, tenemos ahora el mes de vacaciones de invierno. En la facultad la gente no se ha ido tanto de vacaciones, como de trabajo de campo: soy el único del grupo que de momento se queda atrás, el único que (evidentemente) no está aprovechando para tomarse unos días antes de salir a muestrear para ver a la familia; pero ya nos reuniremos de nuevo el día 7, cuando me toque volar al noreste...
De momento, volando también siguen llegando nuevas aves, a posarse en mi lista. Al volver a casa por la tarde, ya más de noche que de día, me pareció que los vencejos moros venían "con paja": que entremedias había alguno más grande, alguno que sonaba distinto... pero como para pretender tacharse algo así, que me quedan muchos petisuís antes de dominar tanto la avifauna africana... no me enfadó en todo caso el no-tachamiento, pues ya otra especie por la mañana se había portado mejor conmigo: salía un ruido rarísimo de las ramas de un arbolillo, como de robotito, o gorrión biónico, y tras esperar un poco pude ver al interfecto: un macho de tejedor enmascarado Ploceus velatus, que aunque recién empezamos el invierno empezaba él a colorearse y a cantar.

De aquí
Me lo puso fácil, al menos, pues aunque son nueve las especies de Ploceus de Sudáfrica, y varias se parecen mucho, aquí en Bloemfontein solo tenemos una. Tenía muchas ganas de verlos: tejedores, en general, pues esos nidos tan elaborados que construyen, que salen en todos los documentales, se le quedan a uno grabados en la cabeza desde crío. Ahora que los árboles van ya más desnudos que vestidos, algún nido viejo había visto colgando entre las ramas, pero me faltaba por ver al aparejador... a ver si en primavera montan un poco el espectáculo.

sábado, 24 de junio de 2017

Inaugurando otra lista más

Paseando por el campus antes de comer para hacer hambre, y mientras pensaba en que el sol templado del mediodía era como el que solemos tener por Navidad en Orense, por redondear la analogía, me encontré con esta preciosidad asoleándose sobre una barandilla:

Un geco enano del Cabo Lygodactylus capensis: primera especie de la que espero sea una larga lista de herpetos vistos en Sudáfrica... ¡Qué bien, qué contento me puso! Y decía antes lo de la "analogía" porque me recordó precisamente a las salamanquesas orensanas que tan absurdamente asocio con el árbol y el Belén. Además, y al igual que las salamanquesas, estos tampoco son nativos de Bloemfontein, sino que (como el geco doméstico, que también hay aquí y que espero más pronto que tarde) llegaron en algún momento de más al norte, merced al tráfico de mercancías, a esta y a las demás principales ciudades sudafricanas... es pues una especie introducida, sí... pero tampoco me voy a quejar, ¡con lo bien que se portó!

viernes, 23 de junio de 2017

Mes-abe a poco

¿No echasteis ayer en falta alguna cancioncilla? ¿No? Se ve que tampoco yo: al menos este primer mesversario me ha pillado poco melancólico; y de hecho es hoy cuando me he acordado de que ayer era 22. Que no es que no eche de menos, que sí os echo, mucho... pero no demasiado; y eso supongo que es una mejora con respecto a Dijon. Puestos a buscar "culpables" inocuos, vamos a seguir echándole la culpa al sol: a que no ha habido día en que no lo haya visto brillando y calentando, a pesar de que ahora por las noches hace un frío helador. Al sol y a los pájaros, venga: a que mi exigua lista de apenas una treintena de especies vistas en Sudáfrica se compone en gran medida de especies nuevas.
Echando ahora la vista atrás, se me ha pasado volando este mes, la verdad, supongo que he estado bastante entretenido todos los días: con el trabajo, que ya desde el principio Mdu se encargó de cargarme de cosas, y con la organización en general de mi vida, que por una parte fue al principio muy rápida (papeleo, banco, móvil... esas cosas) y por otra aún me está dando muchos quehaceres en lo principal: que es irme de esta residencia desde donde os escribo a un alojamiento ya definitivo (spoiler: la cuenta atrás está ya en marcha...); y (tal vez) hacerme con un coche que me lleve a pajarear y a comprar, y no tener que contentarme con los paseos por el campus para lo primero, y con andar dando la lata a la gente para lo segundo. A ver el siguiente mes, cómo me pilla...

miércoles, 21 de junio de 2017

Jaywalking

 Una palabra que he aprendido hace poco y que me ha gustado mucho: jaywalking. Básicamente, pasear y cruzar las carreteras por donde no se debe. A pesar de la etimología sugerida por la Wikipedia, yo prefiero pensar en que el jay- le viene, literalmente, de jay = nombre genérico de muchos tipos de arrendajo, en inglés; por esa costumbre tan de córvido de pasearse por los arcenes de las carreteras, atentos a ver qué cae...
Aunque en Sudáfrica también hay varios tipos de cuervo y corneja, todavía no ha caído ninguno en mi lista; se ve que no les gusta mucho el ambiente de esta ciudad. Sobran sin embargo jaywalkers por todas partes, que más veces que una acaban formando parte del asfalto... respetar las normas de circulación no parece estar entre las prioridades de esta gente. Incluso yo he de confesar que normalmente voy jay"running" cuando salgo a correr por las tardes, aunque dentro del campus el tráfico está muy controlado...

... hasta esta semana, que se nos ha llenado esto de gente: estamos de graduaciones, el campus se ha llenado de graduandos vestidos "a la americana", con las togas negras ondeando al viento cual alas de corneja, y parientes y amigos aparcan y circulan un poco por doquier. Es curioso: ahí arriba también estáis de graduaciones, pero claro, aquí estamos aún a mitad del curso... en fin, primer día de invierno. A partir de mañana, a arañar minutos de luz de vuelta...

martes, 20 de junio de 2017

De lo más típico...

 ¡Qué gracia! He tenido que venirme a la otra punta del mundo para enterarme de que "en España" tenemos una tradición centenaria de la que jamás había oído hablar...

La "noticia", apenas la foto y un breve comentario, adornaba con un poco de colorido las páginas del periódico. Ni con la sinecdoque más forzada podría considerarse que Castrillo de Murcia representa a España entera, pero con esa idea se quedarán los pobres sudafricanos... espero inventarme alguna historia enjundiosa al respecto, si alguna vez me preguntan por esta fiesta.

lunes, 19 de junio de 2017

Interrogantes

 Menuda tragedia más espantosa. Pero es que cuando vives rodeado de combustible, la pregunta adecuada no es "¿Por qué, (Señor)?", sino "¿Cuándo?"...
Galicia: cuando las barbas de tu vecino... Es verdad: el monte "está sucio". Pero no de tojos, ni de xestas...

domingo, 18 de junio de 2017

Corpus, y más

... Ya creía que en este largo fin de semana de puente, en que por lo demás el campus se ha llenado de abubillas-arbóreas, no iba a añadir ya ninguna especie a mi todavía exigua lista sudafricana; pero de buenas a primeras, a primera hora, un rebumbio de aviones isabelinos Ptyonoprogne fuligula me hizo mirar al cielo y verlos fuera de sí atosigando (como si le importase lo más mínimo) a un halcón peregrino africano Falco peregrinus minor, de vientre bien marcado. ¡Por fin identifico una rapaz a este lado del globo!

... No contaba, la verdad, con participar en una procesión del Corpus en esta ciudad, en este país en que los católicos somos una minoría bastante discreta; pero allá que salimos, al acabar la Misa, a recorrer las callejas polvorientas en torno a la iglesia. Tras dos semanas yendo a la catedral, en el centro, volvimos hoy (no me preguntéis por qué, que mi grado de interacción es limitado) a la iglesia de barriada del primer domingo; y el entorno "pueblerino": de casitas bajas y fincas (bueno, descampados, pero para el caso...), me hizo pensar en Vilar de Barrio, en la única procesión del Corpus que, que yo recuerde, he vivido allí: procesión que se enfrentó a un dilema teológico que ríete tú de la Alejandría romana: coincidían el 13 de junio de 2004 el domingo del Corpus y San Antonio de Padua, patrón menor de mi aldea. ¿Qué celebrar, pues? Bueno, evidentemente se celebró la fiesta mayor, pero a la procesión salieron los dos: santo y Custodia, que por falta de sitio no sería. Y toma sincretismo.

... Ya volviendo a casa luego, para redondear el día, sumé una especie de las buenas: a la lista sudafricana, y a la personal: un grupo de estorninos carunculados Creatophora cinerea hurgaban en la basura de la acera. África es tierra de estorninos con colores de lo más extravagante, y si bien ahora en invierno estos pobres no llamaban demasiado la atención, esperad: esperad a que llegue la primavera, a que los machos sufran la metamorfosis que les ha valido su nombre...

sábado, 17 de junio de 2017

Juventudes

Juventudes, que no Mocedades: ayer fue festivo en Sudáfrica, el Youth Day, el "Día de la Juventud": la conmemoración del inicio, por parte de estudiantes, de una de las muchas revueltas que terminaron por poner fin al apartheid. Y como festivo que era, el campus estaba ya vacío, con todo el mundo de puente*...  y a la vista del campus vacío, me puse a pensar un poco en los que habitualmente lo llenan. Lejos de mí, que no llevo ni un mes en el país, pretender sentar cátedra con mis opiniones sobre lo que veo; pero sí me parece evidente que la cuestión racial sigue infiltrándose en todos los niveles de la sociedad. De forma inevitable, de hecho, pues una situación de desigualdad que se perpetuó durante décadas no puede solucionarse de la noche a la mañana ni aunque todo el mundo ponga su mejor voluntad (que no la ponen), por pura imposibilidad física: el 90% de los sudafricanos son negros, y consecuentemente esa debe de ser, a ojo, la proporción de negros entre los alumnos de la universidad. Pero por el contrario los profesores de mi departamento son todos blancos... menos mi jefe, que tiene mi edad, y que además es natural de Zimbabue; normal, si es que ¡prácticamente no les ha dado tiempo, a la primera generación con acceso a la educación, de hacerse lo suficientemente mayor como para dar clase! Es solo un ejemplo, pero la segregación, casi más inevitable que buscada, como digo, está por todas partes: en el bar al que fuimos hoy a comer unos cuantos, en que de nuevo Mdu era el único negro (camareros aparte, quiero decir); y en mil sitios más. Intuyo que ya dará esto para más entradas...

*Menos, claro está, los doctorandos y demás sufridores, a los que me encontré como de costumbre en la facultad. Y no lo digo por presumir de que yo también había ido a trabajar un festivo... que también. Pero no a hacer cosas "de aquí", sino tareas pendientes de Francia. Así que como que quedo justificado...

viernes, 16 de junio de 2017

OUT of the tiesto

Si ya veía en general poco la tele en España, os podéis imaginar aquí... de todas maneras, suelo poner la cadena de noticias internacionales durante la cena, por escuchar hablar a alguien más que nada. Y por disfrutar de los (pocos) anuncios, que, esos sí, son locales; y ver anuncios creo que es una buena forma de entender a la gente de un país... Pues hoy me he dado de bruces con el anuncio de OUTsurance. Que, siendo una compañía de seguros, ya me podría medio imaginar el percal, pero... en fin, vedlo vosotros mismos. En Youtube sale cortado en los dos vídeos que os pongo, en la tele salía todo junto:




"You always get something out"... como si fuese el "siempre toca" de la tómbola...

jueves, 15 de junio de 2017

Native speakers

Me sigue haciendo gracia, ya veis qué tontería, ver en los anuncios de alguna academia o particular que enseña idiomas la apostilla de "profesor nativo"; pues siempre me imagino a alguien con taparrabos y una gran máscara de madera, en el estilo de los hechiceros de Mortadelo y Filemón... en fin. En Sudáfrica otra cosa no, pero lo que sobran son lenguas: once idiomas oficiales hay, y otros tantos que hablará la gente por estos pagos... y os parecerá que malo sería entonces no encontrar alguien que hablase también la lengua de Cervantes, ¿no? Pues ya me encontré uno el primer día, de hecho: uno de los técnicos del Departamento, un hombre de mediana edad, resulta que chapurrea el español, a resultas de haber pasado cinco años viviendo en Cuba, allá por los ochenta (y ya le preguntaré más sobre el tema cuando gane en confianza, porque oler, huele raro...). Pero como no es que se desenvuelva con mucha soltura, me dio por buscar alguien más, alguien con quien a poder ser compartir no solo lengua, sino también raíces: ver si había más españoles por la zona, vaya. Fue triste, la verdad, googlear "español Bloemfontein" y ver muchísimos resultados que, no es que fuesen ya de academias, sino que directamente eran solo de traductores en línea... pero esa tarde estaba aburrido, y a base de darle a la techa acabé localizando ¡un español de verdad!, que vive o vivía en esta ciudad. Pero fue el único que localicé, y encima, investigando un poco más, me lo encontré de vuelta en Castilla, con la carrera científica aparcada, criando ovejas... Y ya me veía yo pues con un pie de vuelta en Vilar de Barrio, cuando al cotillear en una lista que me llegó por correo los nombres de los equipos solicitantes de una serie de proyectos de la universidad, descubrí un par de nombres, con sus dos apellidos, de origen claramente ibérico. Y algunos correos más tarde, acabamos comiendo hoy los tres: el que os escribe, y Alba y Julio, biotecnólogos (del mismo departamento que el leonés de arriba, de hecho) que llevan ya cuatro añitos por aquí con su pequeñaja, y con pinta de quedarse, pues él acaba de conseguir plaza ya de profesor. Un gusto, la verdad, poder comentar en español mis primeras impresiones sobre la fauna y flora locales, y escuchar sus puntos de vista, mucho más fundados que los que pueda tener yo... Cefe, Miguel: os echo mucho de menos. Pero ya me voy haciendo un hueco por aquí también...

martes, 13 de junio de 2017

Termiteros anegados

 Volviendo del trabajo algo más tarde que otras veces, prácticamente en el mismo punto en que ayer se me quedaron sin identificar los "gavilanes", se levantaron tres "perdices", ya sin luz como para ver ningún detalle de color, y que además se alejaron raudas con el vuelo bajo, rápido y zumbón propio de estas aves... solo sabría decir que no eran perdices, que a fin de cuentas aquí no hay. Eran francolines, vaya, eso seguro, que vienen a ser el equivalente africano de estas aves; y posiblemente francolines del Oranje, pero la identificación definitiva deberá quedar para otra ocasión...

Son otras identificaciones de momento las que me quitan el sueño: identificar patrones que respondan a mis preguntas en estos datos de temperatura de los termiteros, repartidos en cuatro localidades. Ahí veis las temperaturas externas (en marrón) e internas (en azul) de los termiteros, activos sin termitas. Me hizo gracia ponerle esos colores a la gráfica: parecen realmente termiteros azotados por el oleaje... oleaje más o menos alto y constante según las localidades, y en buscar la mejor forma de medir esas altura y constancia se me van las horas; y la vida también, cuando no se me ocurre nada. A ver mañana.

lunes, 12 de junio de 2017

¿E onde vas, rapaz?

Hemos hecho esta mañana una cosa que me ha parecido muy bien: los estudiantes de último año de "Grado", los ocho que están haciendo su TFG (trabajo de fin de...) en el Departamento, expusieron delante de todo el que les quiso escuchar de que va el trabajo que defenderán en noviembre, qué tal se les va dando y qué problemas se están encontrando con el trabajo de campo, de laboratorio, o con el análisis de datos. Y aceptando y apuntando, claro, que no les quedaba otra, nuestros comentarios y sugerencias al respecto. Buena cosa ha sido, para saber más o menos qué se está haciendo por aquí. Me reafirmo un poquillo en lo que os medio dije hace unos días: los perros se parecen a sus dueños, y los proyectos de estos chicos huelen en su mayoría a ciencia algo viejuna... pero bueno, si las cosas más básicas en este país están aún por hacer en buena medida, pues no vamos tampoco a empezar la casa por el tejado.

... Y seguimos por lo demás para bingo con la lista de especies. A mayores de la cosifa cafre que mencionaba en la entrada anterior, completé el fin de semana con otra especie más, y confirmando a mayores una que me pareció ver el primerísimo día desde el coche, al dejar atrás el aeropuerto, pero que según las guías no vive en esta parte del país. Pues una visión, no era... Lo que sí me viene escamando en estas tres semanas es que no veo ni una sola ave rapaz, nada; ni un mísero cernicalillo o busardo volando sobre el campus... hasta hoy, que ya llegando a casa por la tarde, apenas con luz, pasaron sobre mi cabeza un par de "gavilanes" (pues esa silueta tenían) que se quedaron sin identificar... "¿y a dónde irás con tanta prisa, rapaz, que no te has parado ni un segundo para que te tache?", pensé en alto; y la pregunta se tradujo automáticamente en mi cabeza, y terminé el recorrido hasta casa cantando en gallego...

sábado, 10 de junio de 2017

Una asíntota cejiblanca

 Harán este lunes tres semanas de mi llegada a Bloemfontein, y yo, más o menos, ya me doy por integrado: lo que viene a ser pasar el día en la facultad, del fresco de la mañana al fresco de la tarde, oliendo solo y no sintiendo el calor del sol de mediodía. De modo que agradecí mucho este sábado, de trabajo también, salir al menos a darme un paseo por el campus a mediodía, a que me diese algo el sol.

Rectorado de la UFS. Bajo esos aleros pegan sus nidos los vencejos moros
 Un campus muy tranquilo, por lo demás, que los fines de semana solo se ve por ahí fuera a los estudiantes que viven en las residencias: jovencillos de primero, de cara asustadiza, que se escabullen por los senderos, entre la maleza, recordándome bastante a los pájaros a los que voy yo prestando más atención. Ya me cuesta, sumar especies (sin salir del camps, vaya, que no es que me lo esté currando). Es una de las leyes ecológicas más básicas y clásicas: que a medida que aumenta el esfuerzo muestral, el número de nuevas especies aumenta primero muy deprisa, pero pronto cada vez hace falta meter más esfuerzo para añadir observaciones nuevas. Las curvas de acumulación de especies muestran así una tendencia clara a tender asintóticamente en el tiempo hacia un valor fijo...

Wikimagen de Berichard
Pero hoy, de momento, esa asíntota se transformó en la ceja blanca de una cosifa cafre Dessonornis caffer (de tres, de hecho), un pajarillo "mirlesco" la mar de majo, muy bonito, ya lo veis, que se llama en afrikaans "Juan Federico" (Janfrederik), transcripción aproximada de su reclamo (yo me lo tengo que creer, claro, que no sé como se pronuncia originalmente "Janfrederik"). Cosifas, y otras cositas: alguna collalba familiar más, como las de la semana pasada, otra vez mi amiga la mangosta amarilla, o la segunda lavandera de El Cabo que veo. A ver qué me depara el paseo de mañana...

viernes, 9 de junio de 2017

Trabajo temporal

Una cosa buena/mala de esta vida de mercenario es la temporalidad: pasas poco tiempo en un lado, dedicado a un proyecto. Si tienes que empezar ese proyecto de cero, probablemente para cuando se te acabe la postdoc aún no tengas resultados, algo que enseñar que demuestre la calidad de lo que has estado haciendo. Alternativamente, puede que te contraten para analizar datos que ya estén cogidos. Pero eso, que en teoría por oposición al inicio del párrafo debería ser positivo, tiene como contrapartida (lo es para mí, al menos) que no te "encariñas" con el trabajo de la misma manera... como que te da más igual, que lo haces con menos ganas, al no sentirlo tan tuyo... (¡pero no se lo digáis a mis jefes!).
Creo que con este trabajo sudafricano no me pasará tanto eso: si bien es verdad que ya se ha salido muchas veces a por pajaritos, aún nos quedan algunos muestreos por delante; y además me tocará luego hacerme cargo de buena parte del trabajo de laboratorio. Pero de momento, y hasta que salgamos al campo en julio, mi jefe me ha puesto a trabajar... ¡con termitas!

Un termitero, las celdillas donde crecen los hongos y la "familia real". De aquí
Con las termitas de una base de datos que tenía por ahí, sin llegar a cristalizar en un artículo. Son medidas de temperaturas en distintos nidos de Macrotermes natalensis (que varían en tamaño, ubicación, estructura del medio en que están...): una de las especies de termitas africanas que, dentro de esos grandes termiteros que construyen (y que espero ver en un mes en directo), cultivan los hongos de los que se alimentan sobre lechos de hierba seca. Para que la cosecha de hongos sea óptima el termitero debe mantener una temperatura elevada y constante, y a mí me toca ahora ver qué rasgos del termitero hacen que las termitas consigan eso. Y a poder ser, me toca verlo, escribirlo y enviarlo antes de fin de mes... ¿quién dijo "miedo"?

jueves, 8 de junio de 2017

"... mata a la cobra..."

 Pasan los días, y el ritmo de buenas noticias en forma de nuevas especies no cesa: la última ha sido una abubilla-arbórea verde Phoeniculus purpureus (a no confundir, a pesar de su nombre científico, con la abubilla-arbórea violeta P. damarensis): un animal de lo más destartalado, todo cola y alas de mariposa que parecían moverse de forma independiente, como si más que volar fuese un niño en el agua aprendiendo a nadar a lo perrito...

Pero no son solo naturalísticas las buenas noticias que tengo... aunque me recordó que os lo contase una mangosta amarilla que asomó la cabeza de una alcantarilla para verme pasar al salir a correr (mucho más agradable que una rata)...

Imagen de aquí
... hubo un becario al que su habilidad persiguiendo ferozmente lagartijas entre la maleza le valió el sobrenombre de meloncillo... pues bien: ese becario, tras demasiado tiempo en dique seco, ha ido a conseguir una postdoc nada más ni nada menos que en mi nuevo hogar: si Dios quiere, en mes y pico tendremos a Joaquín por aquí, ¡qué ganas ya, de disfrutar de Sudáfrica con alguien con quien poder compartir impresiones! Aquí le espera, según creo, mucho laboratorio, pero también mucho campo, persiguiendo eslizones y sapos. Y viéndoselas con las cobras sudafricanas también. Aunque ya sabemos que, para lidiar con tales bichos, nada mejor que una mangosta...

miércoles, 7 de junio de 2017

Pinceladas

Olía a quemado hoy también, al salir de la facultad algo más tarde que de costumbre: las tormentas que están destrozando desde ayer la zona del Cabo aquí solo llegan en forma de relámpagos; rayos de esos pentecostales, dispuestos a traer fuego a la tierra... parece sin embargo que el domingo lloverá algo, curioso fenómeno en esta época. Salí algo más tarde, como digo, y el cielo crepuscular vibraba con los trinos de decenas de vencejos moros Apus affinis, retornando a pasar la noche a sus nidos tras pasar el día alimentándose sabe Dios dónde: trinos muy de pajarillo, y a la vez muy de vencejo; es difícil de explicar. Me había tachado estos bichos en España cuando todavía eran rareza, hace ya más de siente años; en un viaje de muestreo de mosquitos tan infructuoso científicamente como disfrutado en lo personal, gracias a la compañía de Sofi y Samu, y a lo mucho que me gusta la zona del Estrecho. Con ellos hablé justo hoy por Skype, a propósito de unos datos de la tesis de ella a los que a ver si damos salida, y allí estaban los cinco: dos gatos, un bebé, y papá y mamá. Que resulta que sí, que aunque no nos lo creíamos, hay vida después de la tesis...

lunes, 5 de junio de 2017

Familia familiar

Wikimagen de Bernard Dupont
Volviendo del súper el sábado por la mañana, añadí sin esperarlo una especie más a mi (todavía breve, pero creciente) lista sudafricana: una collalba familiar Oenanthe (antes Cercomela) familiaris. Varias, de hecho, pues haciendo honor a su nombre, eran un par de pollos volantones que pedían aún comida a un progenitor con cara de estar hasta el pico de ellos... culpa suya, ¿a quién se le ocurre andar con pollos aún, a estas alturas del año, a las puertas del invierno...? Me costó darme cuenta de lo que era al principio, pues aunque la tenía ubicada de la guía, me costó mucho hacerme a la idea de que no era un petirrojo disfrazado de colirrojo... Me dejó pensativo también: en esta ciudad no hay pájaros pequeños. O al menos, me está costando un montón verlos: salvo los gorriones comunes y los de El Cabo (que ¡qué bonitos son!), apenas sí he visto un par de anteojitos del Oranje y poco más; todo lo demás mide de mirlo para arriba... bueno, así al menos, sin prismáticos, se dejan ver bien. Pero a ver si puedo salir pronto a pajarear de verdad...

domingo, 4 de junio de 2017

La cruz (del sur)

Imagen de aquí
Tenemos una alumna, Charissa, que estudia además Fisioterapia, y se pasó esta semana por los despacho buscando voluntarios para unos "experimentos de elasticidad". Voluntario me presté, y aunque preveo aparatos semejantes a potros medievales y mucho dolor, de momento el voluntarismo vino premiado con una entrada para una exhibición que hubo ayer en el planetario de Bloemfontein. El planetario se ubica en lo alto de una colina (Naval Hill) situada al este de la ciudad, vallada toda ella, pues es además reserva de fauna (hay jirafas, avestruces, cebras y algunos antílopes variados; aunque a las horas a las que fuimos ya no había luz para ver nada). El planetario fue hasta 1974 un observatorio astronómico "de verdad", con su telescopio, pero ahora alberga solo un anfiteatro donde se proyectan, en el techo curvo, vídeos sobre el espacio. El que fuimos a ver ayer hablaba en general de las galaxias, y de las peculiaridades de la nuestra en particular. Nada que me interesase mucho, pues (no sé si ya lo he dicho más veces) los asuntos espaciales nunca me han interesado gran cosa... pero bueno, me gustó una animación de cómo el los planetas de nuestro sistema solar no se mueven en "órbitas planas" alrededor del Sol, sino que, como a la vez nos movemos en torno al centro de la galaxia, en realidad los planetas describen vórtices. También me gustó ver por vez primera, primero en el planetario, y después al salir al natural, la Cruz del Sur: uno de esos ítems astronómicos que le suenan incluso al más lego...
El vídeo, que no tenía voz en off de por sí, sino que era narrado en directo por una señora, dedicaba bastante esfuerzo a intentar epatar con lo inmensamente grande que es todo, lo inconcebiblemente lejos que queda todo, y lo miserablemente pequeña e insignificante que es la Tierra. Y ciertamente lo es pero, como pensaba hoy en Misa*, los últimos serán los primeros, y ha sido precisamente esa mota minúscula de polvo espacial la que el Señor creador de todo escogió como a la niña de sus ojos. Qué orgullo pues, vivir en el centro del Universo...

sábado, 3 de junio de 2017

El África que dejo atrás

 Coincidiendo con mi partida, con mi migración a la inversa: al sur, en el momento en que las aves viajaban al norte; me pareció conveniente dedicar mi artículo de junio en EMNMM a una de las aves más bonitas que, desde tierras africanas, sube a visitarnos a Europa cada primavera. Tan bonita que realmente mi texto sobra; solo con las fotos de Luis ya daba para rellenar el artículo... pero escrito queda. ¡Ah!, y además hay premio para el que descubra la referencia oculta a Los Simpsons... ;-)


viernes, 2 de junio de 2017

"¡Y yo con estas pinta(da)s!"

No sé si ya lo he dicho en el blog, o solo en persona a alguno de vosotros, pero un detalle no menor que hace que me sienta bastante a gusto aquí es que casi cada día, sin de hecho haber salido a pajarear en sentido estricto, estoy viendo especies de aves nuevas. Nada más salir de la residencia esta mañana, por ejemplo, me encontré con que el centro de uno de los campos de cricket, donde normalmente "solo" hay avefrías de dos especies, palomas, tórtolas e ibis hadada; estaba tomado por un grupo de unas veinte pintadas Numida meleagris, venidas sabe Dios de dónde. Para que luego digan que las "gallinas" no vuelan, que no se mueven... vaya que si se mueven; y además qué huidizas son, que no pude acercarme para hacerles una foto menos horrorosa con el móvil (un vídeo, para que las veáis mejor). Y claro: he visto pintadas en granjas, parques públicos, zoos y así muchas veces, pero con todo y con eso me hizo mucha ilusión tachármelas hoy legítimamente. Como supongo que, aunque mentalmente ahora lo dude, me hará ilusión tacharme mi primer león, o mi primer elefante... aunque no sé yo. Creo que me pondrá más contento verlos lejos que verlos bien...

jueves, 1 de junio de 2017

Dierkunde en Entomologie

Subiendo desde la calle al primer piso, y mirando a la derecha, este es el aspecto de la puerta que da acceso al Departamento de Zoología y Entomología. La vidriera, con un ñu de cola blanca y un korhaan en primer término, ambos animales típicos del entorno bloemfontiano; la vidriera como digo le da un cierto aire clásico al departamento ya desde la entrada. Que le pega bastante, pues los profesores (todos afrikánerers, menos mi jefe) son en su mayoría de edad provecta. Yo, que en mis prejuicios me esperaba un departamento un tanto africanizado, en el peor sentido de la palabra (madre mía, me estoy metiendo en un jardín que ni Rosa Díez..); me he encontrado en cambio con el Departamento de Zoología de la Complutense... del siglo pasado. Tiempo habrá de abundar más en esto...

El Departamento, cada uno de los tres pisos que ocupa (la otra ala de nuestro edificio es de los botánicos, ¡buuuhhhh!), se compone básicamente de un largo pasillo, con laboratorios y despachos a los lados...y terrarios a intervalos regulares.

Dichos terrarios contienen en su mayoría ¡tarántulas!, como esta que veis aquí, acechando desde detrás de su cuenquito con agua al incauto grillo que está sobre la piedra. Hay también algunos herpetos, que ahora que llegamos al invierno se mantienen en su mayoría aletargados todo el día: algunos sapos, tortugas, lagartos... y mi preferido, un escinco ápodo gigante Acontias plumbeus, un animal serpentiforme con pinta de longaniza y hocico de ornitorrinco que, desgraciadamente,se pasa el día enterrado.

El largo pasillo, en mi planta, desemboca en la sala-comedor, donde parece ser que a mediodía solo comemos los profesores más mayores... y yo, pues la mayor parte de la gente al parecer simplemente se come un sandwich delante del ordenador. Hay café a libre disposición del que lo quiera, 24/7 que es un detalle... "café" soluble, me temo, quiero decir.

Y ya para acabar, si el otro día os enseñé mi mesa, hoy os enseño lo que se ve, al sol de la mañana, por la ventana que me queda a la izquierda: un "white stinkwood" Celtis africana, una especie de almez, el árbol más plantado por el campus, que está empezando ahora a perder la hoja, y al que vienen de vez en cuando los bulbules encapuchados a comer sus frutos; y un tejado, en cuyo canalón está criando a deshora una pareja de palomas de Guinea. Y al igual que en Madrid con las grajillas, de vez en cuando subo la cabeza, las miro, nos miramos... y seguimos a lo nuestro.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Olor a chamusquina

Cacatúa
Estos días, de vez en cuando, huele a humo por el campus. Podría ser de algún braai fuera de madre, pero en realidad es el resultado de un proceso mucho más natural: los incendios de invierno.

Autillo
 Buena parte de las praderas africanas (el ecosistema propio de esta zona) se pueden considerar comunidades vegetales pirófilas, que dependen del fuego que las consume para mantenerse vivas. En invierno, la estación seca, la hierba agostada arde con mucha facilidad, pero son incendios tan rápidos como poco potentes, pasados los cuales las raíces y las semillas brotarán de nuevo. No así los pequeños arbustillos que hayan podido arraigar, que se consumen y mueren. Y así es como las praderas se mantienen como tales, y no se vuelven masas arbustivas, y después bosques.

Cálao
Pero bien sabemos que el fuego no es bienvenido en todas partes, y a muchos ecosistemas no es que les siente precisamente bien... las fotos que os he puesto en esta entrada, que me dejaron alucinado al verlas, son figuras de pájaros hechas con hojas quemadas: una instalación de protesta contra el fuego provocado que destruye buena parte de los bosques de Indonesia, para hacer sitio para cultivos. Me pasma, la gente que tiene estas ocurrencias geniales...

martes, 30 de mayo de 2017

El postdoc peor pagado del mundo...

Peor pagado: que cobre, quiero decir. Que lamentablemente postdocs "por amor a la Ciencia" también conozco unos cuantos... ejem. En fin, al lío: resulta que aquí los postdocs no somos personal, sino estudiantes; yo tengo una beca, no un contrato. Mira tú por dónde, que vuelvo a ser Biólogo y Becario... Esto tiene sus partes buenas: la principal, que no cotizo y me lo llevo todo limpio. Y que puedo optar a vivir en residencias de estudiantes, a aprovecharme de descuentos para estudiantes... etc. Pero también tiene sus contras, claro: el que me preocupa ahora es el de que, por el motivo que sea, aquí los estudiantes tienen capada la wifi de la universidad, que viene limitada a 1 Gb al mes. Que es a todas luces insuficiente si pretendes dedicarte a descargar capítulos de ser... artículos científicos con regularidad, entre otros menesteres. ¿La solución? Pasar de ser postdoc a personal de pleno derecho, claro. ¿Y eso cómo se hace? ¡Sin problemas! Desde hoy, paso a cobrar un euro más al mes: a mayores de la beca, Mdu también me ha contratado... qué placer, eso de torear la burocracia por el mundo adelante.

lunes, 29 de mayo de 2017

África feroz

 No me han dado ganas todavía, pero supongo que existe el riesgo de ponerme a comparar, a muchos niveles, cómo fueron mis inicios en Francia hace algo más de un año, y cómo lo están siendo aquí. Intentaré no hacerlo, que las comparaciones son odiosas etc.; pero sí hay una cosa en la que (como, por otra parte, era de esperar) Bloemfontein le da mil vueltas a Dijon: el tiempo. Ni una nube, en la semana que llevo; mientras que ailleurs me recibieron con nevadas. Y eso que allí llegué a las puertas de la primavera, y aquí a las del invierno... hace frío de noche, no os voy a engañar: cuando salgo por la mañana estamos a 2-3 ºC, pero luego enseguida se notan los 29º (de latitud; como Canarias), y nos ponemos rápido a 20 (ºC otra vez).
No hay quejas del tiempo pues, ojalá que sea el invierno así; pero no os vayáis a pensar que en África son todo miel sobre hojuelas... he empezado a salir a correr otra vez (entre pitos y flautas llevaba tres meses en dique seco), y el primer día volví a la residencia con las zapatillas así:

¡¡Llenas de espinas!! Que no son "espiguillas", no, sino los frutos espinosos de vaya usted a saber qué, que se clavaron en mi suela como tachuelas para dispersarse, a falta de la pata de elefante o pie de nativo que utilizasen antaño... me dará miedo, supongo, cuando me dé de bruces con un león. Pero África ya me está revelando su cara más feroz aún antes de salir del campo...

PD. Espinas en los pies... y agujetas en las piernas. Esto de dejar el ejercicio y creer que no va a notarse luego...

domingo, 28 de mayo de 2017

Primer domingo sudafricano

"¡Hay que ver -pensaba esta mañana- lo lejos que te pilla todo esto de las monjitas de Blasco de Garay...!" Pero empecemos por el principio. Creo que, en cuanto me empape un poco más del país, comentar la relación de esta gente con la religión dará para una o varias entradas interesantes... de momento solo mencionaré que, buscando dónde poder ir a Misa hoy, me enteré de que, aunque hay servicio de capellanía en el campus (junto con el de otras ¡veinte! denominaciones), ahora durante exámenes* no. Me enteré de esto a través del contacto de un pequeño grupo de estudiantes católicos, que me dijeron si quería ir con ellos esta mañana, que irían juntos a la parroquia donde por lo demás vive el capellán. "Ok, claro, gracias" "Pues a las ocho en la entrada principal del campus". Y allí que me fui esta mañana a las ocho, sonriendo mientras me sobrevolaba una garza cabecinegra (creo que de momento me he tachado pájaros todos los días, sin de hecho haber salido a pajarear aún). En la entrada principal se fue juntando cada vez más gente, mayoría de chicas muy emperifolladas, y empezaron a llegar taxis y autobuses de línea, para llevarse a cada cual a su iglesia correspondiente. A todo esto, "los míos" iban llegando con cuentagotas, comentando a risotadas que, para no enfadar ni a blancos ni a negros, la universidad había escogido un nuevo Rector descafeinado... Me alarmé un momento cuando una chica me dijo "sabes que, si no, también puedes ir a la Catedral, aquí cerca. Aunque allí despachan la Misa corriendo, una hora y fuera..." Juntos por fin los siete que íbamos a ser (ya a las nueve menos cuarto...), nos embutimos en un taxi que, a toda velocidad y dando tumbos, nos dejó en una parroquia en la otra punta de la ciudad justo a las nueve en punto. Sin problemas, pues la Misa todavía empezaría diez minutos más tarde, con la calma. Y así trascurrió la ceremonia a lo largo de las dos horas largas siguientes, en inglés, con calma más que con solemnidad, con un sermón muy largo y vehemente, y en general sin apartarse de la ortodoxia, cosa que siempre es de agradecer. Muy a mi pesar, resultó que mis compañeros universitarios eran también los miembros del coro, y con más frecuencia de la que me gustaría se levantaban a cantar y moverse agitando las manos, dejándome a mí sentado en medio, rígido cual maniquí del Zara. Cantaron mucho, la verdad, y no mal, acompañados de una batería**: no tanto el rollo gospel que igual os estáis imaginando, sino canciones "normales", mayormente en sesotho, pero de las que repetían las estrofas una y otra y otra vez, haciendo que cada una se alargase diez minutos... Terminada la Misa, un ¿sacristán? tomó la palabra y, durante veinte minutos y con ayuda de un power point, se dedicó a darnos una clase/bronca en afrikaans sobre cómo había que comportarse en la iglesia (el móvil apagado, no comer chicle, levantarse y arrodillarse cuando toque... cosas bastante básicas que no sobrarían en casi ninguna iglesia que yo conozca, por cierto); con cada bronca hacía reír a muchas de las señoras. Después todavía mandaron salir a una parejita que se iba a casar en breve para que les viésemos la cara avergonzada que tenían, mandaron salir a todos los que estaban de cumpleaños en mayo para bendecirlos.. y ya después, cada uno a su casa. Y Dios en la de todos.

* Exámenes de junio, y después hay como tres semanas de vacaciones de invierno.

** El "tambor" era un taburete de skay y los "platillos" una ristra de conchas de ostra engarzadas en un alambre; sonaba bastante bien...

sábado, 27 de mayo de 2017

PSB (Puesto, Seminario, braai)

 El proceso de aterrizaje y adaptación a mi nueva vida en la UFS va cogiendo cuerpo: tarjeta (de la entrada anterior) en mano, ayer viernes pude ya entrar a trabajar como uno más en mi nueva Facultad de Biología, a muchos kilómetros de la anterior. Tengo ya un puesto allí: bastante parco de momento, pero suficiente. Me hizo gracia pensar (y Sofía al ver la foto era de la misma opinión) que el estilo de la mesa: color, forma de los cajones... se me hacía terriblemente familiar; creo que es una vieja mesa que no desentonaría nada entre miles de viejas mesas muy parecidas que hay en la Complutense. Me pregunto si in diebus illis alguna empresa se haría de oro fabricando muebles para todas las facultades de biología del mundo...

 Comparto despacho (tres puestos son) con dos estudiantes de máster: un chino herpetólogo con vitíligo que según me han dicho casi nunca está, pero que cuando está se mete unas panzadas de trabajo terroríficas, hasta el punto de que suele quedarse a dormir en el despacho (?); y con otro estudioso local de las garrapatas locales. Que sí está habitualmente, y que precisamente dio una charla contando su proyecto de máster precediendo a mi propia charla introductoria sobre quién soy y qué he venido a hacer aquí: nada más aterrizar en Sudáfrica el lunes y conseguir wifi, me encontré con un correo de Mdu anunciando al departamento que yo daría dicho seminario este viernes, y así me enteré yo también. Mi jefe el efficienter, ya lo veis...

El consuelo es que, en el mismo correo, se anunciaba también que acto seguido a mi charla habría un braai (barbacoa) de bienvenida. Según parece esto de las barbacoas es uno de los deportes nacionales sudafricanos, y por lo visto raro es el mes que no caen dos o tres en el departamento, celebradas en uno de los patios a que dan los despachos. Lo que hizo que ayer, al entrar el humo por alguna de las ventanas, las alarmas antiincendios se pusiesen a sonar con alegría por todo el edificio... una maldición que se ve que me persigue. El seminario y el braai fueron en cualquier caso buenas oportunidades para que la gente me vaya poniendo cara, y viceversa. Y cuando ya de primeras te reciben con una pequeña fiestecilla, pues no parece ir la cosa tan mal...

jueves, 25 de mayo de 2017

El conseguidor

Mi jefe no estaba el lunes en el aeropuerto, ya os dije; hoy se supone que nos encontraríamos en la Facultad. Quedé con él por wasap en que a partir de las ocho me pasaría por su despacho, y me fui a la cama tan contento... Esta mañana a las ocho menos cinco, mientras acababa de desayunar en la habitación de la residencia, llamaron a la puerta. Abrí. Era el Dr. Mdu...

Ya me habían advertido en la facultad estos días atrás sobre cómo se las gastaba (alabándolo, de hecho): que le desesperaba la ineficacia, que se movía para conseguir lo que quería, yendo directamente a ver a la persona que pudiese solucionar su problema, y que transformaba cualquier "no" en un "ya veremos", como paso previo al "sí". Pero he de reconocer que su inesperada visita me chocó algo: una cosa es meterse en los despachos de la gente, y otra en su casa... le dije que enseguida estaba listo, y cuando algo más tarde salí del cuarto me lo encontré de charla con la recepcionista, que le había invitado a uno de los cafés del bufé que le ponen a los residentes vip... A partir de ahí, la mañana fue una sucesión de visitas a despachos y entrevistas con unos y otras que me confirmaron lo que ya me habían dicho: alguno se reían con cara de "¡este chico...!" al verlo aparecer, otros ponían cara de desesperación ("¡este hombre...!"); pero todos terminaron haciendo lo que quería que hicieran, y terminé la mañana con prácticamente todo el papeleo listo...

... incluyendo, entre otras cosas, mi nueva identificación como miembro de la UFS. No seáis muy duros, que cuando le pregunté a la señora si "¿me va a sacar la foto ya?", ella ya estaba imprimiendo la tarjeta...

Ya os digo, el Dr. Mdu (que resulta que es unos meses más joven que yo), con sus métodos más o menos ortodoxos, resultó ser un prodigio de eficiencia. Me recordó poderosamente a ciertos personajes que suelen aparecer en las novelas de viajes inglesas que, cuando el protagonista viajero está atascado, enfangado y empantanado, dándose de bruces contra la burocracia local; aparecen de la nada y solventan todos los problemas en un periquete, ya sea sonriendo, ya agitando la vara. Ojalá sea tan eficaz con los revisores y editores de las revistas.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Asuntos espinosos

 En la residencia en que estoy estos días (al menos estos días, tal vez todo el año... ya os enseñaré fotos) esta todo muy limpio y no hay cucarachas... cucarachas no, pero grillos Acheta domestica como los que le dábamos a las lagartijas sí. Y parecer, parecen más limpitos que las cucarachas... pero cantan. Así que cada noche desahucio algunos por la ventana, esperando que se los coma alguno de los fiscales que abundan por el campus.

 Me encontré a este otro primo suyo hoy al volver de la facultad a casa, aposentado en medio del camino. No me importaría que se lo comiese un fiscal, pero sí que lo pisase alguien, de modo que me lo llevé de paseo un rato. Era mucho más vistoso que las langostas que tenemos en Europa; me encantaron las espinas de las tibias traseras, como mojadas en sangre...

 La que me temo ya no tenía sangre era esta avefría armada Vanellus armatus, que también me encontré junto al camino, en uno de los campos de cricket. ¡Qué pequeños lucen los bichos de cerca! Nada que ver cuando se las ve corriendo por la hierba, que casi parece que miden igual que una gallina.

Lo de "armadas" les viene por la espina que protruye de la articulación carpal (la muñeca, vaya), que tienen esta y otras especies de avefría, y que emplean para hacerse pupita cuando se pelean a aletazos, o si le quieren dar un repaso a alguien que se les acerque a los nidos.

Ya veis: ha tocado "safari" hoy. Por la mañana conseguí hacerme ya con un número de móvil, y el resto del día he estado preparando una presentación sobre mí y lo que he hecho en mi vida investigadora; no han perdido el tiempo, a la hora de pedirme que diese un seminario, ya veis. Mejor: al menos así teniéndolos a todos en una sala podré hacerme con las caras. Con los nombres, ya veremos...